
Con esa camisa tan hortera y un aire de estupidez propia de todos los vasallos del simio que controla Chavezlandia, la antigua Venezuela, Rafael Correa decía que no existía ningún tipo de vinculación entre su Gobierno y las FARC, así como una frase rotunda “Ecuador no es cómplice, sino víctima de este conflicto”. A su lado, ZP repetía como un lorito "no tener “constancia” de “vinculación alguna” entre las FARC y Correa".
Aquí tenemos un email de Reyes, dirigente de las FARC eliminado por el Ejercito Colombiano en una base que dichos asesinos tenían en Ecuador y que dirige a uno de los jefes de campaña electoral de Rafel Correa:
"Le transmití el saludo del Jefe y del Secretariado deseándoles éxitos en el día de las elecciones y la decisión de aportarles cien mil dólares, más la disposición de contribuirles con el llamado a la gente de la frontera a votar por ellos. De una vez le hice entrega del dicha cantidad al Coronel, quien emotivamente agradeció a nombre del candidato Rafael Correa... Amigos del Frente 48 hicieron una colecta de otros 300.000 dólares (194.000 euros) para la misma campaña".
Correa tiene toda la razón. Ecuador no es cómplice, es víctima. En todo caso el cómplice sería el propio Correa.
Claro que Zapatero no recibe emails de terroristas generosos, pero también tendría que explicar el asunto de la celebre llamada desde un teléfono vinculado con el Ministerio de Interior, a un grupo de terroristas de ETA, minutos antes de que huyeran de una redada de la policía.