
Leo a Jeff Jacoby en Liberta Digital:
"Saad, de 25 años, es un policía palestino al que un tribunal de Hebrón (Autoridad Palestina) condenó a muerte en 2007 por haber cometido el crimen de informar a las autoridades israelíes del paradero de cuatro terroristas palestinos, los cuales fueron finalmente abatidos por las fuerzas de seguridad del Estado judío... Con su contribución a la lucha contra el terrorismo, Saad puede haber salvado la vida a decenas de inocentes. Sin embargo, ha sido acusado de "colaboración" con Israel, y deberá comparecer ante un pelotón de fusilamiento a menos que la presión internacional obligue a Mahmud Abbás, presidente de la AP, a conmutar tal sentencia. "
El presidente Bush suele salir en defensa del rais. Así, el pasado 24 de abril declaró: "El presidente [palestino] es un hombre de paz (...) Es un hombre con visión de futuro y rechaza recurrir a la violencia para alcanzar sus objetivos".
EEUU, Israel y la comunidad internacional están plenamente convencidos de que Abbás no es Arafat y Al Fatah no es Hamás, de ahí que procuren tanto dinero, armas, adiestramiento y apoyo diplomático a la AP. Está bien, de acuerdo; pero entonces, ¿por qué está Imad Saad en el corredor de la muerte?
Como ya hiciera Arafat, Abbás se ha comprometido a poner fin a la violencia, al terrorismo y a toda incitación oficial contra Israel. Pero, como ya hiciera Arafat, no mueve un dedo. En la
Hoja de Ruta se exige a los funcionarios palestinos que detengan a los "individuos o grupos que planeen o perpetren ataques violentos contra Israel, donde quiera que se encuentren". Eso, justo eso, es lo que hizo Imad Saad. En una sociedad racional y civilizada, sería ensalzado; pero en la mefítica Autoridad Palestina, donde campean el nihilismo, el culto a la muerte y el fanatismo islamista, ha sido condenado a muerte."
Poco mas se puede añadir.